La cloud, principal impulsora de la productividad en las empresas

Por Gabriel Enríquez Molina, Head of Cloud & Custom Applications de Capgemini España.

Publicado el 16 Dic 2022

La cloud, principal impulsora de la productividad en las empresas.

Hace 15 años, convencer a una organización para mover parte o la totalidad de su información fuera de sus sistemas de protección habituales, era misión imposible. Con el paso del tiempo, el cloud computing se ha convertido en un componente esencial de la estrategia de negocio de muchas empresas; y, en la actualidad, constituye una de las tecnologías con mayor protagonismo en el viaje de transformación digital de las compañías.

Además de disponer de una infraestructura ágil y garantizar con seguridad la disponibilidad de la información en todo momento, otro de los principales beneficios que la cloud conlleva es la escasa inversión inicial requerida, al integrarse en los equipos de la compañía sin tener que renovarlos o ampliarlos. En la cloud, los procesos de trabajo se realizan de forma distinta. De hecho, la transformación es mucho más profunda que la tecnología, las herramientas disponibles y la metodología; tiene que ver con la mentalidad, la gobernanza y el funcionamiento real de la organización.

Como resultado, las empresas han comprendido la importancia de adaptarse a la nueva normalidad y están adoptando esta tecnología que fomenta nuevos enfoques y ofrece una oportunidad de mercado única para alcanzar los objetivos de negocio. Pero, ¿existe aún margen de mejora en cuanto a las posibilidades que ofrece la cloud?

Si nos fijamos en las estimaciones de adquisición de servicios cloud para el próximo año, la respuesta es “sin duda”. No en vano, según Gartner, se espera una inversión de 600.000 millones de euros por parte de las empresas, lo que representa un aumento del 20% con respecto a 2022.

Para 2023 se espera una inversión de 600.000 millones de euros por parte de las empresas, un 20% que en 2022

El momento de avanzar en la nube

El 2023 será el año de la automatización de procesos en la cloud. Las empresas que ya se han migrado buscan subir de nivel y, mediante el uso de herramientas de gestión de la cloud para llevar a cabo tareas sin intervención manual, conseguir agilizar procesos y mejorar la eficiencia. Se pretende reducir costes, evitar errores humanos y eliminar repeticiones.

También es el momento de afianzar la estrategia multicloud. Combinar el estilo público, privado e híbrido en una sola plataforma ofrece un entorno de TI más ágil que permite a las organizaciones lograr múltiples objetivos sin tener que repensar su infraestructura existente.

En los últimos meses, la pieza de la sostenibilidad se ha sumado al puzzle como uno de los principales factores que están impulsando la transición hacia la economía verde por parte de muchas empresas. Es más, los proveedores de cloud, conscientes, se están enfrentando a estas discusiones con compromisos Net Zero (o de impacto cero), asegurándose de que sus centros de datos trabajen de manera más eficiente y cada vez más respetuosa con el medio ambiente. Incluso, en algunos casos, estos proveedores están devolviendo cierto poder a las organizaciones para tomar decisiones durante este proceso.

Durante los próximos 12 meses, la herramienta cloud seguirá acelerando la modernización de aplicaciones. Al final, la cloud nos permite tener entornos disponibles desde el primer momento, lo que en sí mismo supone una gran ventaja con respecto a formas más tradicionales de trabajar; y favorece el time to market, optimizando el tiempo de lanzamiento al mercado de un nuevo producto.

La forma de pensar en los entornos cloud comienza a estar centrada casi en su totalidad en la plataforma. Los servicios de infraestructura y plataforma en la cloud (CIPS) de los proveedores, reúnen una oferta estandarizada y altamente automatizada, en la que los recursos de la infraestructura -computación, redes, almacenamiento- se complementan con servicios de plataforma integrados. Es, cuanto menos, interesante ver cómo estos recursos resultan escalables y elásticos casi en tiempo real, midiéndose por uso.

En lo referente a la migración, el lift and shift se asienta como la estrategia más lógica para las empresas, ya que las aplicaciones funcionan y evolucionan en relación con sus entornos; y la cloud proporciona un tamaño y una diversidad superiores de servicios frente a los centros de datos locales. Se trata de una manera de migración en la que simplemente se traslada la aplicación de un centro de datos a la cloud. Esto, a menudo, puede significar que se transfiere deuda tecnológica y no se puede utilizar la aplicación de forma nativa en la cloud cuando se llegue al otro lado; pero es una opción rápida y eso, de por sí, ya es una buena razón para aplicarla.

Asimismo, de cara al próximo año, se contemplan cambios en la naturaleza del mercado cloud. Por un lado, los propios departamentos de TI están empezando a moverse fuera de sus límites tradicionales. Por otro, existe un entorno cambiante en las TI como una función de compra en la cloud; algo que, durante mucho tiempo, ha estado centrado en los costes porque el negocio así lo ha exigido, pero que ahora también pone el foco en ser eficiente.

Cabe admitir que la cloud sigue imparable y se prevé un gran despliegue en 2023. Entre otras, se espera que industrias como salud o finanzas aumenten su adopción, optando por soluciones multicloud. El futuro es incierto y las empresas evolucionan de forma constante. A través de un aumento de la inversión digital, muchas de ellas están centrando esfuerzos en preparar su negocio para el futuro y hacer frente a los desafíos que están por venir. Definitivamente, la cloud será el actor protagonista en el panorama digital.

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Redacción

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