Adela de Toledo analiza Everpure como una compañía que se ha transformado para consolidarse como la plataforma empresarial de datos unificada de referencia en toda Europa.
Everpure nace como una evolución de Pure Storage. ¿Qué motivó este cambio de identidad y qué implica realmente para clientes y partners?
La motivación detrás de este cambio es de carácter puramente estratégico. Nacimos liderando y redefiniendo el almacenamiento de datos en la industria. Sin embargo, la realidad actual de las organizaciones ha cambiado de forma radical. El mercado ya no tiene un problema estrictamente enfocado en la capacidad de almacenamiento; el verdadero desafío actual reside en el conocimiento, gobierno y explotación del dato.
Damos por cerrado el capítulo de Pure Storage para abrir la era de Everpure, un paso que simboliza nuestra evolución desde un fabricante de cabeceras físicas y hardware flash hacia una compañía de software de gestión y arquitectura de datos empresariales. Para nuestros clientes y partners, esto implica una transformación total: dejamos de hablar de gestionar infraestructura bloque a bloque para empezar a gestionar conocimiento. Significa pasar de la pregunta clásica de “¿dónde almaceno mis datos?” a la verdaderamente crucial: “¿cómo obtengo valor de mis datos a la velocidad que exige el negocio?”.
¿Qué posición quiere ocupar Everpure en el ecosistema tecnológico europeo en los próximos dos o cinco años?
Nuestra meta es consolidarnos como la plataforma empresarial de datos unificada de referencia en toda Europa. Queremos que cualquier CIO que deba enfrentarse a la complejidad de entornos híbridos, a la adopción masiva de la inteligencia artificial o a la optimización presupuestaria, vea en Everpure el mecanismo operativo para controlar su propio destino tecnológico.
A nivel global y europeo ya partimos de una posición de enorme fortaleza: somos líderes consolidados en los análisis sectoriales y disfrutamos de un índice de satisfacción de cliente (NPS) de 84 puntos, uno de los más altos del sector tecnológico. En los próximos cinco años, buscaremos capitalizar esta confianza para liderar la transición hacia la Nube de Datos Empresariales (EDC), erradicando definitivamente los silos de información que aún fragmentan a las grandes corporaciones europeas.
Paralelamente a este cambio de marca, se produjo la compra de la empresa de clasificación e inteligencia de datos 1touch. ¿Cuál es el objetivo de este movimiento?
La adquisición de 1touch es la pieza que cohesiona nuestra visión estratégica. Como mencionaba, las corporaciones acumulan petabytes de información, pero la inmensa mayoría de ellas no sabe con exactitud qué datos posee, dónde están ubicados, quién interactúa con ellos o cuáles de esos registros contienen información sensible o duplicada.
Con 1touch aportamos una capa indispensable de inteligencia semántica automatizada capaz de descubrir, clasificar y dar contexto al patrimonio de datos de una organización, tanto en entornos locales, mainframes, soluciones SaaS como en nubes públicas, sin importar el proveedor. El objetivo es dotar al CIO de la visibilidad necesaria para reducir riesgos de cumplimiento con normativas críticas como GDPR, DORA o NIS2, generar eficiencias económicas eliminando datos redundantes, y sobre todo, estructurar y preparar la información para alimentar los modelos de IA. Al final, la próxima ventaja competitiva de las empresas no la determinará quién almacene más volumen, sino quién entienda mejor los datos que ya posee.
Usted ha hablado de ‘infraestructura invisible’. ¿Cómo se traduce ese concepto en el día a día de una empresa?
La infraestructura invisible es aquella que funciona con tal nivel de autonomía, resiliencia y predictibilidad que los equipos de TI se olvidan por completo de que existe. En el día a día, esto significa romper con el bucle tradicional de paradas planificadas por mantenimiento, migraciones complejas de datos y ventanas de administración los fines de semana.
A través de nuestra filosofía Evergreen, proporcionamos un modelo donde los equipos de ingeniería compran el hardware una sola vez y lo utilizan para siempre. Gracias a las actualizaciones no disruptivas a nivel de software y controladores, la infraestructura se moderniza de manera transparente en un segundo plano. El almacenamiento se convierte en un servicio automatizado dirigido por políticas, permitiendo que los ingenieros de sistemas dejen de actuar de forma reactiva y dediquen su tiempo a habilitar plataformas de innovación y desarrollo de aplicaciones.
¿Estamos entrando en una nueva etapa del mercado donde la simplicidad operativa vale más que la capacidad tecnológica pura?
Totalmente. La capacidad técnica pura se ha comoditizado; lo que realmente diferencia a las organizaciones ágiles es la velocidad operativa. Nos encontramos en un escenario de altísima volatilidad de costes. Los plazos de entrega en el mercado de componentes se han vuelto impredecibles debido a la escasez de memoria y la reorientación de la fabricación global hacia los requerimientos de la IA. Las cotizaciones de infraestructura que antes duraban semanas hoy expiran en pocos días.
En este entorno inestable, gestionar la complejidad de forma manual es inviable. El mercado exige simplicidad. Los CIO necesitan arquitecturas que simplifiquen radicalmente el plano operativo y el aprovisionamiento. Ya no basta con tener almacenamiento rápido; se requiere que ese almacenamiento se comporte de manera flexible y escalable, abstrayendo la complejidad técnica para asegurar los niveles de servicio del negocio.
¿Qué diferencias observa entre la madurez digital de España frente a otros países europeos?
España cuenta con un tejido empresarial e institucional sumamente ambicioso en términos de digitalización. Las organizaciones españolas han demostrado una gran agilidad en la adopción de arquitecturas en la nube y son sumamente receptivas a las ventajas de la automatización. No obstante, al igual que ocurre en otros mercados del sur de Europa, a menudo nos topamos con barreras derivadas de la deuda técnica acumulada y la fragmentación de la infraestructura en silos tradicionales.
Además, la entrada en vigor de regulaciones estrictas de ciberseguridad y soberanía del dato está obligando a las empresas españolas a reevaluar sus modelos de forma muy acelerada. Aquellas compañías que logren pasar antes de la gestión del hardware a la gobernanza inteligente de los conjuntos de datos serán las que lideren la competitividad en el marco europeo.
Muchas empresas están invirtiendo masivamente en IA, pero pocas logran generar retorno real. ¿Dónde cree que está el principal cuello de botella?
El principal cuello de botella no radica en los algoritmos ni en la potencia de computación de las GPU; radica inequívocamente en la calidad y el desorden de los datos. La inteligencia artificial solo es tan buena como los datos que consume.
Actualmente, muchas organizaciones intentan desplegar grandes modelos lingüísticos (LLM) o sistemas de IA generativa sobre repositorios de información desorganizados, duplicados, sin clasificar y carentes de contexto empresarial. Si alimentas una IA con datos erróneos o desactualizados, obtendrás respuestas incorrectas y costosas. Para romper este bloqueo, es imprescindible dotar a los conjuntos de datos de una estructura semántica e inteligente que actúe como un acelerador de la innovación, garantizando que el modelo consuma exclusivamente la información válida y relevante para el negocio.
¿Qué errores están cometiendo hoy las organizaciones al preparar su infraestructura para IA generativa?
El error más común es diseñar la infraestructura pensando únicamente en el cómputo a corto plazo, ignorando la arquitectura de datos que debe sustentarlo por debajo. La IA agéntica y los sistemas avanzados de automatización descansan, en última instancia, sobre el almacenamiento.
Otro fallo habitual es el sobreaprisionamiento derivado de la falta de herramientas de optimización y reducción de datos, lo que dispara los costes operativos en la nube o en el centro de datos local. Prepararse para la IA generativa exige adoptar plataformas unificadas que admitan cargas de trabajo heterogéneas, que escalen rendimiento de manera independiente a la capacidad y que protejan los datos por defecto frente a ciberamenazas como el ransomware.
¿El futuro pasa por modelos centralizados o por arquitecturas distribuidas y multicloud?
Vivimos en una reality híbrida y multicloud incuestionable. Las empresas necesitan la agilidad y la escala de la nube pública para experimentar e innovar, pero también requieren el control, la seguridad y la predictibilidad económica que ofrecen los entornos locales o privados. El futuro no pertenece a los extremos, sino a las arquitecturas unificadas.
El problema histórico del enfoque multicloud ha sido la incompatibilidad: los datos en la nube no hablan el mismo idioma que el del centro de datos on premise, lo que encarece y dificulta la movilidad del dato. La respuesta de Everpure a este desafío es la creación de una capa de datos virtualizada única que rompa estas barreras, permitiendo trasladar las cargas de trabajo de un entorno a otro sin fricciones y con unas API consistentes, optimizando la ubicación de cada carga según criterios de rendimiento, cumplimiento normativo y coste.
¿La IA está disparando el consumo energético de los centros de datos. ¿Es sostenible el ritmo actual?
Al ritmo de eficiencia tradicional, no lo es. El impacto energético de la computación avanzada y la IA se ha convertido en una prioridad absoluta en las agendas de los comités de dirección, no solo por cuestiones de sostenibilidad y objetivos ESG, sino por restricciones físicas y presupuestarias de las propias instalaciones.
En Everpure abordamos esta problemática desde el propio diseño de nuestra tecnología. Nuestra arquitectura de software y la optimización de los módulos flash patentados permiten conseguir reducciones de hasta un 80% en el consumo energético y un 95% menos de espacio en rack en comparación con los sistemas mecánicos o híbridos de la competencia. Consideramos la sostenibilidad como una métrica de rendimiento de primer nivel; de hecho, en nuestras modalidades de almacenamiento como servicio (STaaS) incluimos acuerdos de nivel de servicio (SLA) específicos que garantizan la eficiencia en vatios por TiB, absorbiendo nosotros el riesgo operativo.
El modelo ‘as a service’ de adquisición de infraestructura prometía flexibilidad total. ¿Se está cumpliendo esa promesa o estamos viendo nuevas dependencias?
Lamentablemente, muchas de las opciones etiquetadas como ‘as a service’ en el mercado son en realidad simples contratos de financiación encubiertos. El cliente sigue atado a capacidades fijas, asume riesgos de rendimiento y sufre penalizaciones ocultas al término del contrato.
Una verdadera propuesta Storage-as-a-Service, como la que articulamos a través de Evergreen//One, debe operar bajo las mismas reglas que el software nativo de la nube: se paga estrictamente por la capacidad efectiva utilizada, la infraestructura es responsabilidad total del proveedor y el rendimiento y la disponibilidad están respaldados por SLA contractuales severos, no por meros objetivos de optimización (SLO). Además, mitigamos la impredictibilidad de los costes en la nube pública de almacenamiento nativo -donde el rendimiento suele ir ligado al tamaño del disco provocando un sobregasto sistemático- ofreciendo tecnologías de deduplicación y compresión de nivel empresarial directamente en la nube a través de Everpure Cloud, logrando reducciones del gasto de hasta el 50%. Eso es verdadera flexibilidad.
¿Cómo imagina la infraestructura digital dentro de diez años?
La imagino gobernada de manera totalmente autónoma a través de planos de control inteligentes basados en IA predictiva y telemetría en tiempo real. En una década, la distinción física entre almacenamiento local, edge y nube se habrá difuminado por completo a ojos de los desarrolladores y usuarios de negocio.
Asistiremos a la consolidación definitiva de plataformas abiertas y estandarizadas donde las aplicaciones y sus conjuntos de datos asociados se moverán de forma dinámica en función de variables algorítmicas de coste, huella de carbono y latencia. La deuda técnica vinculada al ciclo de obsolescencia del hardware será un vestigio del pasado. En definitiva, la infraestructura digital funcionará como una utilidad invisible y limpia, y el único foco de los líderes tecnológicos será la velocidad de creación de conocimiento para transformar la sociedad y los negocios.







