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Cuatro ideas para el éxito de las empresas en 2022

Ernest Calvet, vicepresidente para el sur de EMEA de ServiceNow.

Ernest Calvet, vicepresidente para el sur de EMEA de ServiceNow
Ernest Calvet, vicepresidente para el sur de EMEA de ServiceNow

Llega el momento de las previsiones para este año. Se supone que todos deberíamos de mirar hacia el futuro para entender qué es lo que nos espera de aquí en adelante. Seguramente, durante los últimos dos años hacer pronósticos fue más fácil ya que la pandemia obligó a las empresas a enfrentarse a la transformación digital y este concepto se convirtió en un mantra en términos de expectativas de los expertos.

Por lo tanto, antes de intentar predecir el futuro, a lo mejor este año deberíamos mirar atrás para analizar a dónde nos ha llevado la transformación digital y entender cómo sacar partido de lo aprendido y perfilar mejor las prácticas actuales para convertirlas en nuevas fórmulas de éxito. Así en lugar de hacer predicciones en el ámbito que más conozco, el de la tecnología empresarial y la evolución de la manera de trabajar, voy a dar cuatro consejos para optimizar la transformación digital y algunas áreas de negocio en 2022.

1. Centrarse en la experiencia del empleado para aprovechar plenamente los beneficios del trabajo híbrido

Cuando 2021 estaba a punto de empezar, todos apostamos por que el trabajo híbrido iba a ser el futuro. Las empresas se habían dado cuenta de que los empleados, deseosos de una mayor flexibilidad en su vida profesional, ya no tolerarían entornos laborales donde el trabajo en remoto no se contempla en absoluto y, por lo tanto, muchas de ellas empezaron a testar modelos laborales más híbridos.

Por lo tanto, en 2022, la verdadera oportunidad será comprobar qué organizaciones fracasarán y cuáles medrarán gracias a esta nueva forma de trabajar más flexible. Para garantizar el éxito del trabajo híbrido, lo primero que deberían hacer las empresas es centrarse en la experiencia del trabajador tanto como en la del cliente. Solo las organizaciones que sean capaces de enfrentarse a este reto prosperarán, mientras las que no consigan poner el foco en la experiencia de los empleados irán perdiendo talento de forma paulatina. Por experiencia del trabajador se entiende la manera en que las personas acceden a la información y a las soluciones que necesitan para poder ser más productivas y sentirse más comprometidas. Con tan sólo un clic, todos los empleados deberían poder interactuar con todos los departamentos de la empresa (no sólo con el informático) a través de un único panel de control, al tiempo que se les debería liberar de tareas rutinarias a través de flujos de trabajo automatizados.

Para garantizar el éxito del trabajo híbrido, lo primero que deberían hacer las empresas es centrarse en la experiencia del trabajador tanto como en la del cliente

Solo así, toda la fuerza laboral puede recibir apoyo cada vez que lo necesite e independientemente del lugar desde el que esté trabajando.

2. Estar preparados para el incremento del ‘low code’ 

En estos años hemos visto como el desarrollo del ‘low-code’ se está convirtiendo en un imperativo estratégico para que las empresas se adapten a un entorno que evoluciona a pasos agigantados. El ‘low code’ es una forma simplificada de programación que permite al usuario con poco o ningún conocimiento informático crear soluciones digitales utilizando plataformas de desarrollo de poco código (LCDP, Low-Code Development Platform, por sus siglas en inglés). De esta forma, los empleados tienen a su disposición una amplia gama de flujos de trabajo digitales que les permiten desarrollar y mejorar las herramientas digitales, aunque no tengan la formación de los programadores. Dado que conocen el negocio, pueden identificar problemas y gracias a las LCDP pueden crear -con marcos de gestión adecuados- soluciones que añaden valor al trabajo empresarial muy rápidamente. Mientras tanto, el personal técnico puede dedicarse por su parte a la innovación, lo que da lugar a un entorno significativamente más ágil que el anterior.

3. Pasar de la automatización a la hiperautomatización

En 2020, una encuesta de McKinsey reveló que un 31 % de las organizaciones de todo el mundo había automatizado totalmente al menos uno de sus procesos empresariales y otro 35 % tenía en marcha planes piloto. Aun así, y a pesar de que la automatización tiene una trayectoria probada de optimización de los flujos de trabajo, en 2022 se debería exigir un mayor nivel de visibilidad de los procesos.

La hiperautomatización requiere que se recurra a la inteligencia para identificar los procesos que pueden automatizarse

La hiperautomatización une la automatización de los procesos básicos mediante la robótica con la inteligencia e integración empresarial para crear un flujo de trabajo de transformación digital más centrado en la optimización. La metodología nos exige renunciar a nuestros instintos de automatización para examinar el panorama empresarial en su conjunto y la manera en que cada flujo de trabajo incorpora personas, procesos y sistemas. En definitiva, la hiperautomatización requiere que se recurra a la inteligencia para identificar los procesos que pueden automatizarse.

Entretanto, la integración aporta visibilidad sobre las dependencias entre los distintos sistemas. Y el pensamiento crítico -por parte de los humanos- será crucial a la hora de decidir si habrá que automatizar una tarea, digitalizar un proceso o someter algún elemento del negocio a un análisis más profundo. Adoptar este enfoque permitirá por lo tanto a la empresa ser más ágil que nunca.

4. Definir una estrategia de ESG

A escala mundial, tanto consumidores como empleados han empezado a ser conscientes del poder que tienen a nivel empresarial. Comunidades enteras pueden mostrarse a favor o en contra de una marca debido a sus perspectivas medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG). Por lo tanto, responder a las demandas de estas comunidades en términos de ESG se ha convertido en una prioridad para accionistas y directivos.

En este sentido, una de las temáticas de ESG más importantes en el futuro próximo será la de diversidad, inclusión y pertenencia. Son pilares fundamentales en el marco de la experiencia del empleado y también elementos claves a nivel de imagen corporativa. Son muchos los expertos que coinciden en que estos conceptos aportan ventajas económicas reales, sobre todo porque están relacionados con la igualdad de género y de oportunidades.

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