Índice de temas
Para empezar, ¿cómo definirías Kairós? ¿Cuál es su tarjeta de presentación?
Kairós es una compañía joven, con 11 años de vida, capital 100% español y un enfoque claro en el crecimiento orgánico. Nunca hemos realizado adquisiciones ni operaciones de compra. Hoy somos una empresa global (con la entrada del capital de la firma Audensiel), con alrededor de 900-920 personas, trabajando principalmente con clientes blue chip, especialmente del IBEX 35. Nuestro enfoque se basa en varios pilares.
El primero es ayudar a las organizaciones a integrar tecnología de forma exponencial. Ahora el foco está en la IA, pero cuando nacimos trabajábamos con Big Data, Cloud y otras tecnologías, y hemos ido evolucionando con el mercado.
Siempre hemos tenido claro que no basta con la tecnología: necesitas expertos, capacidad de ejecución y, sobre todo, ayudar al cliente a cambiar su cultura y su forma de integrar la tecnología. Si no haces ese cambio, te quedas en pilotos y no transformas realmente la compañía.
Por eso estructuramos la empresa en tres grandes disciplinas: tecnología, agilidad empresarial -donde tenemos una de las mayores prácticas en habla hispana- y desarrollo de software de nueva generación.
Entonces, ¿sois una consultora, un integrador o cómo os definiríais?
Somos una empresa global de tecnología que ejecuta proyectos, es decir, hacemos consultoría. Integramos software de terceros, pero no creemos en el producto como eje central. Creemos que las compañías deben construir su propio enfoque estratégico. Nuestro valor está en cómo ayudamos a los clientes a ejecutar proyectos, tanto en el “cómo” como en el “qué”.
Habéis tenido recientemente movimientos en la compañía. ¿Qué ha cambiado exactamente?
Más que un cambio puntual, lo que hay es una reflexión estratégica. Hoy el gran desafío es que en Europa necesitamos compañías con más escala para competir con Estados Unidos y China. Nosotros veníamos creciendo a ritmos del 20%, con unos 900 empleados y una facturación que este año rondará los 60 millones (el año pasado estuvimos en torno a 55 y el anterior en unos 44). El crecimiento es sólido, pero no lo suficientemente rápido para lo que exige el mercado actual. Por eso hemos dado un paso para formar parte de una plataforma más grande.
En ese contexto, ¿qué supone la entrada de un socio como Audensiel?
Supone ganar escala, acceso a nuevos clientes y capacidad para entrar en mercados donde antes no podíamos competir.
Por ejemplo, en Estados Unidos necesitas una dimensión mínima muy elevada. Nosotros, como Kairós, no teníamos esa escala suficiente. Al integrarnos en una plataforma mayor, podemos abordar esos mercados con más garantías.

¿Perdéis independencia con esta integración?
No. Mantenemos nuestra marca y autonomía, al menos durante los próximos años. Seguimos ejecutando nuestro plan: crecer, escalar y expandirnos en Europa y Estados Unidos, apoyándonos en un socio que comparte visión y que también tiene un perfil emprendedor.
¿Dónde se concentra actualmente vuestro negocio?
Está bastante equilibrado. Aproximadamente la mitad del negocio está en México y Perú, y la otra mitad en España. Eso sí, en términos de rentabilidad, más del 60% se genera fuera de España, porque aquí los márgenes se han estrechado mucho en los últimos años.
¿Cuál es vuestro cliente tipo?
Principalmente grandes corporaciones: IBEX 35 y multinacionales europeas.
Nos cuesta bajar de ese nivel porque nuestros proyectos requieren escala, equipos relevantes y una necesidad real de transformación. Además, buscamos relaciones de cierta recurrencia, no proyectos puntuales pequeños.
¿Cómo trabajáis con estos clientes? ¿Son proyectos largos?
No en el sentido tradicional. No creemos en proyectos cerrados a largo plazo con una entrega final, porque la mayoría fracasan.
Trabajamos con un modelo ágil: iterativo e incremental. Puede haber relaciones que duren años, pero se revisan cada trimestre.
¿Cómo funciona ese modelo trimestral?
El cliente define cada trimestre dónde quiere invertir, qué prioriza y cómo reorganiza sus equipos. Nosotros aportamos capacidades y equipos, y en función de las necesidades, esos equipos crecen o decrecen. Es un modelo mucho más flexible y adaptativo.
¿Qué papel juega la IA en estos momentos?
Un papel central. Nosotros ya estamos viendo, en nuestro día a día, cómo la IA cambia la forma de trabajar. Hay tareas de ingeniería de software que antes requerían mucha capacidad humana y que hoy pueden ser parcialmente sustituidas por agentes de IA. Esto tiene una consecuencia clara: cuando un mercado se digitaliza, se reduce en tamaño. Lo vimos en la música, en la prensa o en los viajes. El valor se desplaza hacia el cliente final, que ahora exige más productividad por menos coste.
¿Esto implica que la IA va a sustituir funciones dentro de las empresas?
Sí, en muchos casos. No creemos que la IA venga solo a complementar, sino que va a reemplazar determinadas funciones. Y es interesante porque no empieza por lo más básico, sino muchas veces por lo más complejo y costoso. Por ejemplo, perfiles muy especializados como arquitectos de software son difíciles de encontrar y caros. Si la tecnología puede hacer ese trabajo de forma suficientemente buena, ahí es donde primero impacta.
¿Cómo afecta esto al modelo de negocio de compañías como la vuestra?
El impacto es radical. La propuesta de valor de las empresas tecnológicas, especialmente las consultoras, va a cambiar profundamente. Muchas funciones actuales van a desaparecer o transformarse, y eso obliga a replantear completamente cómo generas valor.
Hacer un piloto aislado es fácil. Lo difícil es integrarlo en el negocio y que tenga retorno. Si no hay retorno, no sirve de nada
CARLOS MOURE, KAIRÓS
¿Cómo describirías la situación actual del sector de la consultoría?
Es un sector muy competido y con márgenes cada vez más ajustados. Las grandes compañías, especialmente las que facturan por encima de 400 o 500 millones, tienen dificultades para superar márgenes del 5%. Hay mucha presión por parte de los clientes y una fuerte competencia.
¿Qué papel juega la IA dentro de esos equipos?
Cada vez más relevante. Estamos pasando de equipos puramente humanos a equipos mixtos. Donde antes había diez personas, ahora puede haber ocho personas y dos agentes de IA. La IA está sustituyendo sobre todo roles intermedios.
¿Cómo ha cambiado el cliente en los últimos años?
Mucho. Los clientes han internalizado gran parte de las capacidades tecnológicas. Algunos han contratado miles de ingenieros. Ya no necesitan que les digas qué hacer, porque lo saben. Lo que necesitan es capacidad adicional para ejecutar en tiempo.
¿Sigue teniendo sentido el modelo tradicional de consultoría?
Cada vez menos. El modelo clásico de “te doy un proyecto y me lo entregas en dos años” está desapareciendo.Hoy el modelo es contratar capacidades y trabajar de forma continua. Ese enfoque solo sigue existiendo en el sector público o en organizaciones menos avanzadas.
¿Podrías poner algún ejemplo de proyecto interesante, sobre todo ahora con la IA agéntica?
Ahora mismo hay mucho ruido con la IA agéntica. De hecho, hay estudios que dicen que el 80% de los pilotos no van a llegar a producción. ¿Por qué? Porque hacer un piloto aislado es fácil. Lo difícil es integrarlo en el negocio y que tenga retorno. Si no hay retorno, no sirve de nada. Y ahí está el gran reto: integrar estos sistemas en arquitecturas que muchas veces tienen décadas.
¿Y cómo ves el futuro de todo esto? ¿Hacia dónde vamos?
Estamos sobreestimando lo que va a pasar en el corto plazo y subestimando lo que va a pasar en cinco años. La IA se va a verticalizar por sectores: salud, marketing, consultoría… Pero hay un problema muy serio que es la energía. No tenemos capacidad suficiente para todo lo que se quiere hacer. Al final, la guerra de la IA es una guerra por la energía.
Con todo este contexto, ¿qué futuro le ves a la consultoría?
Esto ya ha pasado otras veces con otras tecnologías. Habrá nuevas oportunidades, pero para perfiles más transversales. Lo importante es centrarse en lo que la IA no va a poder hacer. Y ahí entran mucho las habilidades blandas y la capacidad de adaptación.
FAQ
Es una empresa global de tecnología, de capital 100% español, recientemente adquirida por la firma Audensiel centrada en ayudar a grandes organizaciones a integrar tecnología de forma efectiva, combinando ejecución, talento experto y transformación cultural.
Es una compañía de tecnología orientada a la ejecución de proyectos: hace consultoría e integración, pero no basa su modelo en productos, sino en ayudar a los clientes a construir su propio enfoque estratégico.
Mediante un modelo ágil, iterativo e incremental, basado en ciclos trimestrales donde se ajustan prioridades, equipos y capacidades según las necesidades del negocio.
La IA está transformando profundamente el sector: sustituye ciertos roles, reduce el tamaño de los equipos y obliga a redefinir la propuesta de valor de la consultoría, impulsando equipos híbridos y mayor productividad.










