Desperdiciar el conocimiento

Ningún hombre es una isla, una frase que deberíamos tener asimilada y que se atribuye al poeta inglés John Donne, sirve para dar entrada a un tema de relevancia que en la mayoría de las organizaciones pasa desapercibido.

Publicado el 21 Jul 2010

Nos referimos a la pérdida de conocimiento y de valor que se produce cuando un profesional abandona una compañía tras varios años de servicio. Toda esa experiencia acumulada se evapora y la empresa en cuestión se queda sin un importante activo, que tendrá que recuperar a base de trabajo y tiempo, con la correspondiente mengua de la productividad.

Con respecto a las Tecnologías de la Información este problema se dispara por la propia naturaleza de este conocimiento que tiende a la volatibilidad y a la obsolescencia. Por ello, sería bueno que contemplaran, como indica la compañía Atos Origin, la necesidad de poner a punto sus sistemas de gestión de conocimiento que faciliten nuevas relaciones profesionales que permitan alargar la aportación de valor de una fuerza de trabajo cada vez de mayor edad.

Hay herramientas que capturan el llamado capital intelectual del estilo de las plataformas de gestión de conocimiento corporativo, sistemas de e-Learning o gestión del cambio. Hacer uso de ellas es una buena recomendación para preservar el conocimiento dentro del ámbito de la compañía.

Además los nuevos empleados ya pertenecen a la llamada ‘Generación Y’ o ‘nativos digitales’ que tienen otra forma de trabajar y de compartir la información. Viven de lleno en la web y de ella extraen el máximo partido, tanto desde el punto de vista lúdico como profesional. La empresas tienen que rendirse al empuje de Facebook y similares, que ya no son un enemigo a exterminar, sino un aliado con el que potenciar la colaboración y la participación de sus empleados.

Los entornos colaborativos son una de las grandes tendencias del momento, con la Web 2.0 como plataforma determinante de un mundo en el que se busca la colaboración de colectivos cada vez más implicados en la innovación. Gracias a las redes sociales, las ideas de todos y cada uno suman, y sirven para construir proyectos y ganar victorias empresariales. Los directivos tienen que desprenderse de la seriedad y otros prejuicios de exclusividad para dar la bienvenida a una nueva forma de hacer las cosas.

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Rufino Contreras
Rufino Contreras

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