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“La política de Donald Trump puede avivar la recesión mundial”

Estados Unidos no va a retirarse de la OMC porque es el tercer país del mundo en materia de comercio, aseguró Ramón Tamames, para el que China se convertirá en el principal beneficiado de las decisiones de Trump y liderará el mundo en cuestión de pocos años.

Apenas lleva dos semanas en el cargo pero hace política a base de tuits, ha colgado el teléfono al primer ministro australiano, ha amenazado al presidente de México con intervenir militarmente en su país y asegura que pondrá un arancel del 45% a China. Así que no es de extrañar que algunos aseguren que la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense conllevará una guerra comercial internacional y pondrá en peligro -si no lo está poniendo ya- a organismos como la Organización Mundial de Comercio (OMC). Para debatir sobre este tema, IMF Business School ha celebrado hoy un encuentro en el que han tomado parte Ramón Tamames, Catedrático de Estructura Económica; Juan Ignacio Crespo, Analista y Estadístico, y Félix López, Economista y Agente Comercial Internacional, moderados por Lorenzo Dávila, director del departamento de Investigación de IMF.

Estados Unidos no se va a retirar nunca de la OMC, es como renunciar a la atmósfera que respiramos”, ha asegurado tajante Tamames, para el que en caso de producirse sería un ridículo espantoso para la que todavía es la primera potencia mundial. “No se puede retirar el tercer país del mundo en comercio exterior. Tampoco lo hará de la OTAN, de la ONU y ni siquiera del Acuerdo Sobre el Clima de París”, ha añadido. También ha asegurado que esta situación quien la va a aprovechar es China. Cuanto más negacionista sea Trump, mejor para ellos, ha explicado.

Para Juan Ignacio Crespo, algunas de las promesas de Trump caerán en saco roto en su propio país. “No tiene infraestructura para recuperar todo el empleo que promete, para eso necesita entre uno o dos años”, ha dicho. En cuanto a una probable guerra comercial, ha aclarado que la globalización se viene frenando desde 2008, con una caída de las exportaciones desde el 31% hasta el 28%. “De hecho, ya crece más el PIB mundial que el comercio”.

Los temas que tienen que ver con el comercio tienen siempre consecuencias muy serias porque las relaciones son muy frágiles. Trump ha puesto en duda el sistema de check and balances (separación de poderes) en su país, que es el mejor del mundo, por lo que el 40% del daño ya está hecho”, ha comentado Félix López, para el que toda la política económica del hasta ahora empresario es un “sinsentido”. “A medio plazo, China puede no necesitar a Estados Unidos. Esto no es posible al revés”, ha asegurado. Una idea que ha reforzado Tamames al comentar que Estados Unidos exporta muchos productos de valor añadido pero China ahora también. Y EEUU es asimismo un enorme exportador de productos agrícolas, con lo que los precios de materias primas como los cereales también son uno de sus principales intereses. “China tiene un larguísimo recorrido por exportar”, ha comentado, añadiendo un detalle revelador: un español exporta hoy cuatro veces más que un chino, pero con las diferencias de población de ambos países, 46 millones frente a 1.375 millones. El catedrático de Estructura Económica está convencido de que “China liderará el mundo en cuestión de pocos años”. En diez años, y según los cálculos de los expertos, el país comunista tendrá más clase media que el presidido por Trump.

Si la situación de estas dos semanas se mantiene durante dos años, han apuntado los analistas reunidos por IMF Business School, el comercio caerá y la economía mundial se encontrará en una situación muy peligrosa. La palabra recesión ha sobrevolado el debate, con un Trump al que los intervinientes no han dudado en calificar como un tipo peligroso enamorado de los decisiones en forma de volantazos. Sólo Juan Ignacio Crespo ha calificado como buena una idea del recién elegido presidente de los estadounidenses: su reforma fiscal. Una reforma que consiste en eliminar el Impuesto de Sociedades (sería el primer país en hacerlo) y sustituirlo por un IVA en el que las empresas puedan deducirse los costes salariales en vez de los financieros.

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