GFT cumple 25 años en España en uno de los momentos más decisivos para la industria tecnológica. En un encuentro con periodistas especializados de tecnología, Manuel Lavín, director ejecutivo del Grupo GFT para Europa, Reino Unido y Polonia, expuso la posición de su compañía frente al auge imparable de la inteligencia artificial.
GFT inició su apuesta por la inteligencia artificial en 2015, mucho antes del auge de la IA generativa, trabajando con modelos de machine learning aplicados a entornos productivos. Esa anticipación ha permitido a la compañía llegar mejor posicionada a la actual ola tecnológica, con una base sólida tanto en capacidades como en oferta.
Como explicó Lavín, el principal exponente de esa estrategia es Wings, una plataforma propia basada en agentes que actúa como framework integral de inteligencia artificial. “No se trata únicamente de una herramienta de desarrollo, sino de un entorno que permite integrar conocimiento sectorial, automatizar procesos y transformar el ciclo completo de creación de software”, explicó el directivo. Desde la generación de especificaciones funcionales hasta el testing y la puesta en producción, Wings busca reducir la fricción entre negocio y tecnología.
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Asignaturas pendientes de la IA
Sin embargo, esta transición no está exenta de fricciones. Uno de los principales desafíos es la falta de talento preparado para operar en este nuevo paradigma. La velocidad de la disrupción tecnológica está superando la capacidad del mercado para generar perfiles cualificados, lo que abre una brecha entre el potencial de la tecnología y su aplicación real.
Este cambio de paradigma afecta también a la modernización tecnológica. Sistemas heredados que durante años resultaban intocables por su complejidad o coste pueden ahora actualizarse con mayor rapidez y menor riesgo. La promesa de una tecnología “evergreen”, en constante evolución y sin necesidad de grandes proyectos de transformación, empieza a ser viable.
En este escenario, el papel de los profesionales tecnológicos también evoluciona. Aunque la automatización reducirá ciertas tareas de programación, no elimina la necesidad de talento. Más bien redefine su función: “menos foco en la codificación manual y más en la validación, el diseño, la integración y la supervisión de sistemas complejos”, sintetizó el directivo.
Crecimiento sostenido de GFT
Los resultados acompañan esta estrategia. GFT ha mantenido una trayectoria de crecimiento sostenido, incluso en un contexto donde se anticipaba una desaceleración del sector IT. La compañía prevé seguir creciendo en 2026 (de 890 a 930 millones), con mejoras tanto en ingresos como en márgenes, apoyada en su posicionamiento en inteligencia artificial.
Así, el 25 aniversario de GFT en España no es solo una efeméride, sino un punto de inflexión. La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una palanca real de transformación. Y en ese proceso, las empresas que hayan sabido prepararse —como GFT— parten con ventaja en una carrera que “luego veremos cómo el mercado se estabiliza y encuentra su punto de equilibrio, como ha ocurrido con cada gran ola tecnológica”.
GFT mantiene su origen en los servicios financieros, pero avanza en su estrategia de diversificación con un foco claro en el sector industrial. Dentro de este ámbito, la compañía está priorizando tres verticales: distribución y consumo, telecomunicaciones y defensa.
En términos geográficos, España sigue siendo un pilar clave. Es el segundo país del grupo por ingresos y el primero en plantilla,
La compañía reafirma su compromiso con el mercado español, donde continuará creciendo tanto de forma orgánica como inorgánica, explorando nuevas oportunidades de adquisición.
La cuestión ya no es solo qué pueden hacer estos sistemas, sino cómo se gobiernan. Garantizar que cumplen estándares de seguridad, evitar brechas y asegurar la fiabilidad de sus decisiones se convierte en una prioridad estratégica.






