5 CLAVES DE LA ENTREVISTA
La IA agéntica marcará la adopción masiva y redefinirá la productividad empresarial”
Microsoft defiende su apuesta a largo plazo en IA pese a la presión bursátil y dudas sobre el retorno
España acelera en inteligencia artificial: el 40% de la población ya usa IA generativa a diario
Salcedo anticipa una nueva internet “agéntica” y el fin de las interfaces tradicionales del software
Microsoft refuerza su apuesta por España con nuevos centros de datos y ambición de hub tecnológico europeo
Paco Salcedo, presidente de Microsoft España desde 2024, se muestra cercano pero con un discurso cuidadosamente estructurado al abordar cuestiones clave para la compañía, como la soberanía del dato en un contexto geopolítico incierto o la reciente caída bursátil ligada a dudas sobre el retorno de la IA, ante lo cual defiende una visión a largo plazo. En la entrevista también adelanta la expansión de centros de datos en España, analiza el impacto de la inteligencia artificial en empresas, instituciones y empleo, y reflexiona sobre el estado de la digitalización del país.
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¿En qué punto estamos en este proceso de aterrizaje de la IA en las compañías y cuál va a ser la evolución en 2026?
La IA va más rápido de lo que parece. De hecho, este año tenemos evidencias reales de esta aceleración. Yo creo que es el año de consolidación de la IA. Hay un dato curioso: España es el sexto país del mundo en uso de la IA en cuanto a la población. El 40% ya está usando la IA generativa a diario, y eso nos sitúa en un nivel alto. Pero también hay tensión en la adopción de esta tecnología por parte de las empresas y las organizaciones. Si las organizaciones y las instituciones no son capaces de dar esta herramienta a sus plantillas, pues los empleados, que buscan herramientas de productividad, usarán versiones de consumo y esto representa riesgos importantes en materia de seguridad o de fuga de datos. Además, es una IA más extractiva, en cuanto que extrae el conocimiento funcional de las organizaciones.
La IA empezó con muchos pilotos. Pero muchos consejos de dirección de muchas empresas se preguntaron por el retorno de la inversión si extendían la IA generativa a sus empleados. Reconocían que sus plantillas se ahorraban horas viendo correo, pero no veían que eso necesariamente se reflejara en su cuenta de resultados. Eso es lo que pasaba el año pasado. Pero ahora el gran cambio que va a llevar a una adopción masiva es la IA agéntica, que es la que permite dar un salto grande en productividad. En Microsoft solo tenemos desplegados 500.000 agentes.
Y ya estamos viendo empresas grandes que están escalando esto. Todo esto es posible porque ya empiezan a estar claras las cuestiones de seguridad y gobierno de los datos que deben acompañar a los despliegues de IA. Hoy existen las plataformas de gobierno, control y observabilidad necesarias.
¿Podemos empezar a hablar de ROI de los proyectos de IA?
Las funciones con un retorno más alto de la inversión son aquellas relacionadas con el desarrollo de software. Nosotros en Microsoft estamos viendo que la productividad en este ámbito se está hasta multiplicando por tres. Y esto lo está implantando casi toda la banca en España. Están adquiriendo herramientas de desarrollo agéntico y están cambiando la forma en la que desarrollan productos, aplicaciones y funcionalidades.
Otra área que está cambiando de forma notable es la de los call centers o centros de atención. Nosotros en Microsoft hemos conseguido 800 millones de dólares de ahorro. Ahora damos mejor servicio, con una mejor experiencia de los usuarios, y evitamos atender peticiones relativamente sencillas. También las funciones de backoffice, en áreas como finanzas o legal, pueden tener eficiencias que hasta ahora no se habían logrado. Hay muchos cuellos de botella en las organizaciones que empiezan a desaparecer porque la IA hace todo más sencillo. Hay empresas que están desplegando IA a escala, como Repsol o Navantia.
En la Administración tienes casos como el de la Comunidad de Madrid, donde estamos formando gratuitamente a 170.000 funcionarios. En la Junta de Andalucía estamos modernizando a 44.000 funcionarios. Hemos firmado un acuerdo para que desarrollen agentes que les permitan mejorar servicios al ciudadano. La Generalitat de Cataluña también está activa ahí.
Pero todo esto cuesta porque no solo es tecnología, sino sobre todo un cambio en la forma de trabajar. Nosotros somos la generación del Office, y la que viene es la de la IA agéntica. Habrá agentes departamentales, agentes de productividad personal, etc. Y esto requiere un acompañamiento y es un cambio que no se produce de la noche a la mañana. Tenemos que desaprender para volver a aprender.
¿Qué opina de la SaaSpocalipsis de la que tanto se habla y que está pasando factura a las empresas de software?
La tecnología afortunadamente va a hacer que las aplicaciones web cambien y todo sea mucho más transparente. El nuevo interfaz será la IA. Diremos adiós a las webs complicadas y a las aplicaciones con un montón de menús desplegables. En este escenario, la interfaz va a ser mucho más humana y transparente. Será la IA la que use las funcionalidades que pone a su disposición el software para darnos lo que le pedimos.
Pero no debemos entender que el SaaS (software as a service) va a desaparecer, sino que el stack cambia. Si tienes una aplicación SaaS, tendrás que abordar su rearquitectura. Y si tienes una web, tendrás que “agentizarla”. ¿Quién se mete al tercer nivel de una web? Nadie. Precisamente uno de los problemas de las webs es su navegación. Otra vez cambiará internet, que se volverá agéntica y abierta. Y cambiarán las aplicaciones corporativas, que pasarán de ser muy dirigidas y deterministas a fluidas y no deterministas.
Todo esto nos obliga a las empresas de software a cambiar. Hay una disrupción y todos tendremos que adaptarnos. Y es una oportunidad para que se creen nuevas empresas. Nosotros tenemos productos finales, pero somos también plataforma. Y eso nos protege. Además, animamos a todo el mundo a crear sobre nuestra plataforma.
¿Cómo será el Office de esta era agéntica?
El modo agente, que ya hemos lanzado, permite que el Excel, por ejemplo, pueda ser manejado con un asistente de IA donde tú dices lo que quieres hacer, y la IA decide qué fórmulas aplicar, cómo organizar las tablas, etc. En función también de lo que va sabiendo de ti. De momento dejamos los menús, para que el usuario vea lo que hace la IA. De todas formas, los menús no desaparecerán, sino que serán usados por la IA por detrás, y para el usuario todo será transparente. La IA aporta otro nivel más de abstracción al mundo de la informática. Como los lenguajes de alto nivel ya enmascararon los ceros y los unos.
Estamos en plena fiebre de la IA, con inversiones previstas de más de medio billón de dólares previstas por las grandes tecnológicas en 2026, en centros de datos para la inteligencia artificial. Sin embargo, llevamos un tiempo oyendo analistas que hablan de una posible burbuja. ¿Cómo lo ve?
Nosotros queremos que esta revolución sea accesible a cuantas más partes del planeta mejor. Por eso tenemos más de 70 regiones de nube y 400 centros de datos. Hemos invertido 80.000 millones de dólares en el último año, y en el último trimestre más de 32.000 millones. Y por todo el mundo.
Dicho esto, también es verdad que en los modelos de IA puede haber cierta inflación. Parece que hay cierto hype (expectación exagerada) y parece que todo el mundo tiene que tener su modelo. Pero hoy vale un modelo y mañana será otro. Aunque creo que todo esto se acabará ordenando.
En centros de datos, puede haber demasiada gente haciendo estas infraestructuras. Por eso el Gobierno ya está ordenando esto, para que sean verdes y sostenibles. Además, no todos los centros de datos son para IA. Todavía quedan muchos datos que liberar de aplicaciones propietarias y pasar a la nube. Por eso no me preocuparía que hubiera una burbuja en las infraestructuras. De hecho, hacen falta más.
No creo que haya una burbuja como tal. Aunque, como en toda revolución, habrá gente que se equivoque y gente que acierte. Por eso nosotros somos neutros en modelos. Hay cierta obsesión por esa competición de modelos: OpenAI, Gemini, Claude, Grok… Pero nosotros los tenemos todos. Nuestra propuesta a los clientes es: yo te doy la plataforma que te asegura que tus datos son tuyos, pero sin renunciar a toda la selección.
Las acciones de Microsoft han caído un tercio desde máximos en otoño del año pasado, en gran parte debido precisamente a las dudas del mercado sobre el retorno a corto plazo de las cuantiosas inversiones en IA. ¿Cómo valora usted esta evolución de los títulos de la compañía?
Los mercados financieros reaccionan a múltiples factores, muchos de ellos geopolíticos, macroeconómicos o sectoriales. Nuestra prioridad es ejecutar nuestra estrategia y seguir innovando para nuestros clientes. Cuando eso ocurre de forma consistente, la creación de valor se refleja con el tiempo. Seguimos viendo una demanda muy sólida en ámbitos como el cloud, la ciberseguridad o las soluciones basadas en IA. Y creemos que es esa capacidad de acompañar la transformación digital de nuestros clientes la que, en el medio y largo plazo, acaba determinando el valor de la compañía.
¿Qué diferencias competitivas distinguen a Microsoft frente a otros hiperscalares en España?
Lo primero es la magnitud del portfolio. También nos distingue el ecosistema de partners que utiliza nuestra plataforma. Y por partners hablo de proveedores de software como Adobe. También la apuesta por tener dos regiones, con el volumen de inversión que eso conlleva. Además, somos quizá la compañía más pura en cuanto a tecnología. Porque no tenemos un negocio de publicidad ni de retail. Nosotros solo nos dedicamos a la tecnología: nube y software. Además, nuestro enfoque a partners es mucho mayor. Y nuestra red es la más capilar. Otros dos competidores han intentado replicar este punto y no han podido. Y, por último, desde que Saya [Nadella, CEO] llegó somos una compañía con bastante coherencia en los valores. Y eso se nota en estos tiempos tan revueltos. Nuestra misión de democratizar la tecnología no está tan presente en los otros hiperescalares.
En 2024, Microsoft abrió la primera región cloud en España, con centros de datos en varias ubicaciones de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, la compañía ha previsto iniciar además otro proyecto de este estilo en Aragón. ¿Cuáles son exactamente los planes de construcción de infraestructura de Microsoft en España y en qué situación se encuentran en estos momentos?
En Madrid tenemos tres zonas de disponibilidad, como en todas nuestras regiones de nube. Tenemos más de 15 centros de datos y hay 3.000 clientes españoles que utilizan esta región de Madrid. Y también hemos anunciado Aragón, que cuando acabe será una de las regiones más grandes de Europa. Contamos con empezar las obras en verano y que en 2030 esté operativa. Para luego irle añadiendo centros de datos paulatinamente, como ha pasado en Madrid.
En líneas generales, ¿cuáles serán las principales áreas de inversión de Microsoft en España en los próximos años?
Lo primero es seguir desarrollando nuestras regiones cloud. No solo a nivel de infraestructura, sino también enriqueciéndolas con nuevos servicios. Nuestros y de terceros. Recientemente anunciamos que Oracle estaba disponible en la región de Madrid, por ejemplo. Con Databricks también estamos hablando. Eso lo valoran mucho nuestros partners.
Por otro lado, tenemos 1.400 empleados en España, de distintos ámbitos. España es atractivo para trabajar. Y para mí que España siga siendo un foco de atracción de talento en Microsoft es fundamental. Recientemente anunciamos que movíamos parte del centro de ventas a pymes de Irlanda a Barcelona. Y la idea es seguir moviendo proyectos de este tipo. Parte de mi rol es vender el “proyecto España” dentro de Microsoft. Si todo va bien y el negocio sigue creciendo como lo hace, España será uno de los grandes hubs de Microsoft en Europa.
En un entorno geopolítico complejo, la soberanía del dato se está volviendo un tema decisivo para muchas compañías y sobre todo para la administración pública de este país. Dado que las empresas tecnológicas estadounidenses están sujetas a legislación como el CLOUD Act, que permite a las autoridades de EEUU solicitar acceso a datos incluso cuando están almacenados fuera de su territorio, ¿cómo garantiza Microsoft realmente la soberanía de los datos a sus clientes en España, tanto privados como del sector público, si a la vez tiene que dar cuenta a las autoridades estadounidenses?
Bueno, lo primero que diría es que me alegro de que las empresas cobren conciencia de la soberanía de los datos. Que los ordenen y luego que sepan que son un activo súper importante que tienen que cuidar, que proteger, que etiquetar, que manejar y que liberar. Es verdad que con el lío geopolítico hay ciertas preguntas que son totalmente razonables. Cuestiones que antes a lo mejor nadie se hacía y que ahora se hacen.
Microsoft tiene un firme compromiso con Europa. También te diría que Microsoft sigue la ley allá donde opera. En todo caso, no es que con la CLOUD Act alguien se despierte por la mañana en Estados Unidos y se ponga a pedir datos y hay que entregárselos. Evidentemente nosotros donde operamos cumplimos la ley. Y esa ley, ante un juez que haga una petición, te puede llevar a una serie de cosas. Pero hay suficientes guardarraíles jurídicos para que tú te defiendas contra eso. Nos defendemos a nosotros mismos, y también defendemos a nuestros clientes porque de ello depende nuestra credibilidad. De hecho, ya ganamos contra la administración Obama.
¿Qué hemos hecho en Europa? Hemos adoptado cinco compromisos fuertes. El primero es que vamos a seguir invirtiendo. Se ha dicho que vamos a aumentar un 40% de inversión. Seguimos desplegando centros de datos que no tienen ruedas y te los llevas, sino que ahí se quedan y que son activos nuestros. Todos esos centros de datos, además, se han pasado a una empresa europea y se han metido bajo el paraguas de esa empresa. Además, se ha puesto en esa empresa un consejo de administración formado solo por europeos. Luego, en nuestros contratos hay cláusulas legales también que protegen a los clientes de eventuales desconexiones o escenarios extremos por parte de una administración. Además, hemos desarrollado políticas, como la EU Data Boundary, que asegura a nuestros clientes que sus datos, cuando se alojan en centros de datos europeos, no salen en Europa ni en almacenamiento ni en procesamiento.
Además, hemos desarrollado funcionalidades de soberanía en la nube pública que permiten a los clientes tener controles adicionales, por ejemplo, la gestión de las claves de encriptación. O lo que sería la computación confidencial, una protección adicional en ciertos procesos críticos donde los datos están doblemente encriptados. Pero, además, hemos puesto sabores de nube soberana en nube privada. Una réplica de nuestro stack de nube pública en local. Los clientes pueden manejar escenarios híbridos, con ciertas cargas en nube pública y otras en nube privada, y todo conectado. Si invaden país, un cliente puede garantizar la continuidad del negocio llevándoselo todo a la nube. O, al revés, si hay una discontinuidad geopolítica, ese mismo cliente puede tenerlo todo en local.
¿Cómo están las empresas españolas en cuanto a digitalización? Porque se habla mucho de la IA, pero todavía hay mucha migración al cloud pendiente, y los niveles de protección ante ciberamenazas de las empresas tampoco invitan a la tranquilidad.
La IA ha sido una llamada de atención. Las empresas se han dado cuenta de que no estaban preparadas a nivel de datos, que siguen prisioneros en aplicaciones legacy, o en adopción de nube, donde España va por detrás con respecto a otros países de Europa. Las grandes empresas están reaccionando muy rápido. De hecho, están cerrando centros de datos y están migrando a la nube. Y la pyme ha apostado por el SaaS. Y el principal riesgo de las pymes está en la ciberseguridad.
Ahora hay una carrera para estar preparado para la IA en cuanto a aceleración de migración a nube y adopción de ciberseguridad de manera mucho más acentuada. Por ejemplo, los agentes de IA tienen que tener su identidad y sus permisos de acceder a aplicaciones. El impacto de la llegada de la IA no solo se da en los propios sistemas de IA, sino también en otros ámbitos.










