OpiniónMundo digital

Preparados para seguir transformando la sociedad

Por Juan Parra, Director General de DXC Technology para España y Portugal.

Estas semanas atrás tenía la oportunidad de revisar junto a mis colaboradores las predicciones sociales, económicas y tecnológicas que, hace justo seis años, realizábamos para el 2020 en diferentes foros y conferencias bajo el título ‘20/20’, utilizando la analogía de la fecha con el estándar médico que se refiere a la buena visión. Mas allá de los aciertos y fallos, inherentes a toda predicción, nos ha sorprendido que los retos que hoy marcan nuestra agenda no son muy diferentes de los que ya expresábamos por aquellos tiempos. Como consumidores, ciudadanos o trabajadores buscamos la forma de comprender y aprovechar mejor las oportunidades que nos brinda nuestro entorno cercano y global virtual. Las compañías y organizaciones ambicionan ganar en eficiencia, competitividad, flexibilidad y escala.

Juan Parra, Director General DXC Technology para España y Portugal.
Juan Parra, Director General DXC Technology para España y Portugal.

Los conceptos de transformación por la innovación y transformación derivada de la disrupción, que ha supuesto la adopción de tecnología por ciudadanos, consumidores y trabajadores, han sido asumidos por los ejecutivos de empresas y organizaciones de manera plena. Asunción que, según el sector, en ocasiones se ha implantado con resultados inciertos. En cualquier caso, la velocidad por contentar al mercado se ha incrementado algún orden de magnitud provocando un estrés en la toma de decisiones de negocio y, en consecuencia, en la adopción de modelos de transformación.

La captura e interpretación de los datos, todos los datos ya sean estructurados o no, procedentes de los sistemas de información de siempre o de fuentes externas que los clientes utilizan, son considerados ahora como la nueva fiebre del oro. La automatización en procesos y en servicios depende totalmente de la adopción de las mejores herramientas de análisis. A menudo el concepto inteligencia artificial aparece y se utiliza para englobar esta tendencia que se ha acentuado en 2019.

Esta automatización, o el deseo de llegar a ella, precisa de un equilibrio entre la agilidad del cambio y la robustez en la operación continua. La velocidad en la ejecución de procesos y servicios de negocio define la capacidad de capturar los beneficios y posicionar a compañías y organizaciones en un lugar preeminente frente a su competencia, venciendo el continuo reto del cambio en el negocio por el cambio en el mercado. La clave está en la capacidad para capturar la oportunidad con rapidez, racionalizando y simplificando mientras se adopta la agilidad como cultura. “El ritmo de cambio nunca ha sido tan rápido y, sin embargo, nunca más volverá a ser tan lento”, expresaba el Sr. Trudeau en el Foro Económico de Davos el pasado año. La ley de Moore, duplicación de la capacidad de cómputo por unidad de coste cada 18 meses, ha aplicado de manera continuada en los últimos años y en 2019 hemos visto la explosión de la capacidad que ha llevado a poder realizar todo aquello que la inteligencia artificial y el machine learning preconizaban hace años.

Los conceptos de transformación por la innovación han sido asumidos por los ejecutivos de empresas y organizaciones de manera plena

El reto del talento

Ahora el reto está en las personas y en su capacidad de adopción de los resultados de estas tecnologías tanto en el uso cotidiano como en las empresas para alcanzar la automatización requerida. Sin embargo, todavía se está aprendiendo a capturar nuestro entorno. El progreso y la familiarización con el IoT avanzan a pasos agigantados, con la consecuente producción de volúmenes ingentes de datos y la necesidad de establecer los modelos necesarios para darles sentido. Así, hemos visto en 2019 un énfasis en los ‘digital twins’ para poder representar los problemas, simularlos y poder probar escenarios digitales para su solución. Esta digitalización extrema todavía supone un reto de implantación y de decisión de inversión.

Significativamente, la mejora de la productividad de los empleados no ha experimentado en media un gran salto cuantitativo. Por encima de las consideraciones tecnológicas, es esencial que las personas formen parte de la ecuación para el éxito. Los empleados que se sienten inspirados en su puesto de trabajo y trabajan en equipo obtienen un rendimiento muy superior al resto, definen nuevas estructuras de organización que rompen de forma definitiva la tradicional estructura jerárquica y crean liderazgos capaces de afrontar la complejidad.

Por lo anterior es por lo que DXC, en su previsión de tendencias para 2020, sitúa la importancia en las personas, en el talento y en la cultura con que ese talento es incorporado a las organizaciones que están adoptando las nuevas tecnologías, en especial las derivadas de la inteligencia artificial y su efecto en una automatización cada vez mayor. La sensibilidad social reciente en la sostenibilidad y el consumo de recursos, con el añadido de la búsqueda continua de la privacidad y la creciente discusión sobre los principios éticos necesarios para la explotación de las tecnologías (móviles, IA, etc.), han resurgido este año y serán continua fuente de controversia y discusión en 2020, a la vez que todos estaremos más y más conectados.

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