OpiniónMundo digital

Digitalización, sostenibilidad y talento

Luis Abad, Consejero Delegado Capgemini España.

Luis Abad, Consejero Delegado Capgemini España.
Luis Abad, Consejero Delegado Capgemini España.

En un entorno marcado por el virus y la incertidumbre que genera, el año ha estado marcado por tres grandes tendencias que, sin duda, cogerán más fuerza si cabe durante el 2022: la digitalización, la sostenibilidad y el talento.

Sin ninguna duda, las compañías han tenido que acelerar sus procesos de digitalización como la única vía de recuperación y competitividad. Entre los CEO nadie cuestiona la decisión de acelerar sus procesos de digitalización en busca de mejorar su producto o servicio final, para lo cual necesitan realizar una transformación digital profunda impactando en toda la cadena de valor. La digitalización provoca una transformación profunda tanto de las operaciones como de la manera de relacionarnos con el mercado, donde las nuevas demandas de los consumidores y clientes nos exigen más que nunca reinventar la experiencia de cliente.

Las empresas tradicionales cuentan con grandes ventajas competitivas, como su posicionamiento y el profundo conocimiento de sus clientes. Por el contrario, tienen el reto de gestionar su legacy con eficiencia para que la innovación y la disrupción puedan crecer. Es un proceso que requiere de una apuesta estratégica a medio y largo plazo y en el que la tecnología, sin duda, juega un papel clave como facilitadora de la transformación del negocio. Los nuevos modelos de relación y nuevas fuentes de ingresos, así como los nuevos entrantes son desafíos a los que se enfrentan todos los sectores sin excepción. En todos hay nuevas entradas que rompen el statu quo tradicional y que no tienen esa necesidad de transformación, ya que nacen en el mundo digital siendo nativos, con lo cual tienen muchas ventajas frente al resto.

Las empresas tradicionales tienen el reto de gestionar su legacy con eficiencia para que la innovación y la disrupción puedan crecer

Industria inteligente

Uno de los grandes retos de la digitalización lo encontramos en el mundo industrial, donde se va abriendo paso la industria inteligente, donde se alcanza la conectividad de todas las tecnologías para una mayor eficiencia y automatización de procesos y para integrarlas con el resto de los sistemas de la empresa, proveedores y clientes. Para que esa conectividad se produzca es imprescindible aprovechar bien tecnologías como el 5G y el edge computing, así como el IoT que permita recoger datos. Además de la importancia del cloud y la gestión de datos, la automatización inteligente a través de la robótica o la inteligencia artificial serán también algunas de las claves. Se trata, en definitiva, de converger las Tecnologías de la Información y las operaciones para apoyar la continuidad digital de extremo a extremo, desde el diseño hasta las operaciones a través de los gemelos digitales.

La sostenibilidad es otro de los pilares y referentes estratégicos que nos preocupan y ocupan actualmente. La necesidad de abordar los problemas ambientales y las consecuencias sociales nunca ha sido más importante que ahora. Es imprescindible tener un impacto positivo en el mundo, generar una ventaja competitiva y fortalecer la resiliencia organizacional, lo que significa apostar por una clara acción colectiva, un liderazgo más audaz y tecnologías sostenibles.

Es importante destacar también la estrecha correlación entre sostenibilidad y beneficios comerciales tangibles. Según los estudios de Capgemini, seis de cada diez organizaciones han percibido un aumento de los ingresos a partir de operaciones sostenibles. Además, casi el 80% de los ejecutivos han señalado un aumento en la fidelidad de los clientes como una ventaja clave de las iniciativas de sostenibilidad.

Por último, pero no menos importante, quiero referirme a la importancia de las personas y el talento tecnológico que tanto necesitamos y vamos a necesitar. Ya sabemos que no existe suficiente talento tecnológico como para cubrir todas las necesidades actuales porque lo que hay que hacer es una apuesta firme por el reskilling y el apoyo en formación a nuestros profesionales actuales. Pero esto no es suficiente y debemos pensar también en el medio y largo plazo. En este sentido, es clave tener una apuesta firme por la transformación del modelo educativo, donde debemos dar un papel más relevante a lo digital como ya está sucediendo en nuestras relaciones y en la sociedad. Fomentar las vocaciones STEAM, con un especial foco en las mujeres, es una necesidad ligada implícitamente a la generación de empleo, a la competitividad que tenemos como país y a la construcción de una sociedad más comprometida y sostenible, en la que nadie se quede atrás.

Artículo originalmente publicado en el Anuario Computing 2022

Computing 813