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La soberanía de la resiliencia: Blindando la infraestructura crítica europea ante el asedio digital avanzado



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Durante el último año, los sectores estratégicos en España, —específicamente Energía, Transporte y Sanidad—; han sufrido un incremento del 43% en ataques coordinados

Publicado el 11 feb 2026

Francisco Luis de Andrés

CEO y fundador de CISO



Resiliencia

La reciente oleada de incursiones hostiles contra las infraestructuras críticas en el continente europeo ha dejado de ser una alerta lejana para consolidarse como una realidad operativa diaria que golpea su continuidad de negocio. Como especialista que vive el día a día de la ciberseguridad, observo que durante el último año los sectores estratégicos en España —específicamente Energía, Transporte y Sanidad— han sufrido un incremento del 43% en ataques coordinados.

En nuestra experiencia operativa, este incremento no se traduce solo en más incidentes, sino en incidentes más complejos de gestionar, donde la presión regulatoria y la continuidad del servicio entran en conflicto desde el primer minuto.

Esta situación sitúa a su organización en una encrucijada donde puede elegir entre asimilar NIS2 y DORA como un trámite burocrático o utilizarlas como una palanca para optimizar su resiliencia digital con tecnologías de vanguardia. La supervivencia de una entidad no reside en la invulnerabilidad absoluta, sino en la agilidad para detectar amenazas y recuperar la soberanía tecnológica en entornos regulados.

¿Qué lecciones estratégicas nos deja la reciente oleada de ataques coordinados contra infraestructuras críticas europeas?

El escenario de amenazas en la Unión Europea ha mutado hacia una guerra híbrida donde el sabotaje físico y la agresión digital convergen, exigiendo que cada responsable de seguridad eleve sus estándares de visibilidad. Ya no nos enfrentamos solo a malware convencional; nos medimos con actores estatales que dominan las técnicas Living off the Land (LotL), manipulando herramientas legítimas del sistema para pasar desapercibidos.

En proyectos reales que gestionamos, vemos cómo grupos de intrusión avanzada utilizan utilidades nativas como PowerShell o WMI para mimetizarse con el tráfico administrativo habitual de su red. En más de una organización crítica, este tipo de actividad pasó desapercibida durante semanas porque los equipos asumían que “si es una herramienta legítima, no puede ser un ataque”, hasta que el impacto operativo ya era inevitable.

Mi criterio personal es claro: la defensa perimetral ha muerto y quien siga confiando ciegamente en ella está invitando al atacante a quedarse a cenar. La respuesta eficaz exige una transición hacia una analítica comportamental proactiva que se integre con su XDR y SIEM, identificando patrones anómalos antes de que el adversario logre el movimiento lateral definitivo.

¿Por qué las arquitecturas híbridas y multicloud están siendo el eslabón débil frente a técnicas de acceso inicial persistente?

La adopción de entornos multicloud ha expandido su superficie de exposición de manera exponencial, permitiendo que errores de configuración se conviertan en puertas traseras que eluden los procesos de remediación superficiales. En nuestra labor como consultor especializado, detectamos con frecuencia una configuración de alto riesgo que denominamos la Trilogía Tóxica: cargas de trabajo expuestas, vulnerabilidades latentes por falta de parches y una gestión de identidades con privilegios desmedidos.

Este patrón se repite incluso en organizaciones con altos niveles de inversión en seguridad, donde el problema no es la falta de herramientas, sino la falta de una visión unificada entre equipos de cloud, sistemas y seguridad.

Factor de RiesgoDescripción TécnicaImpacto en la Resiliencia
Exposición DirectaActivos accesibles desde internet sin segmentación.Punto de entrada inmediato para ataques.
Vulnerabilidades LatentesSistemas sin parches por miedo a caídas de servicio.Facilita la escalada de privilegios total.
Privilegios DesmedidosIAM sin principios de Least Privilege.Salto libre entre nubes y centros físicos.

¿Cómo podemos transformar la presión del cumplimiento normativo en una capacidad de resiliencia operativa real?

La percepción de la seguridad como un gasto es una narrativa obsoleta que debe cambiar si desea que su negocio sea competitivo en entornos regulados. Las nuevas exigencias de NIS2 y DORA obligan a una reestructuración de la gobernanza, donde el riesgo tecnológico se transmuta en una oportunidad para implementar soluciones avanzadas que mejoren su usabilidad operativa.

La soberanía tecnológica no es un lujo, sino el único seguro de vida real ante un ataque de origen estatal o profesionalizado. Al integrar estos estándares en su arquitectura, no solo satisface al regulador, sino que adquiere un control pormenorizado sobre sus activos.

En la práctica, hemos comprobado que las organizaciones que abordan el cumplimiento como un ejercicio técnico transversal responden mejor bajo presión que aquellas que lo tratan como un proyecto documental aislado. Esto permite generar evidencias de cumplimiento de forma orgánica, reduciendo la incertidumbre y permitiéndole centrar sus esfuerzos en lo que realmente importa: hacer crecer su negocio.

¿De qué manera es posible fortalecer la detección y respuesta 24×7 sin saturar a los equipos internos ni generar dependencia tecnológica?

El volumen ingente de datos que generan las infraestructuras modernas suele derivar en la parálisis por análisis de los equipos internos. Muchos grandes proveedores fallan al ofrecer respuestas genéricas basadas en analistas junior, pero el enfoque correcto centra en aportar especialistas senior que comprendan el contexto específico de su sector.

En operaciones reales 24×7, esta comprensión del contexto ha sido clave para evitar decisiones precipitadas que, aun bien intencionadas, habrían provocado paradas innecesarias de servicios críticos.

Analítica Contextual: Entender un protocolo industrial es la diferencia entre una contención exitosa y una interrupción masiva de servicio.
Soberanía del Dato: Debe poseer su telemetría y utilizar arquitecturas abiertas que le protejan del vendor lock-in, permitiéndole evolucionar sin dependencias tecnológicas innecesarias.
Automatización Inteligente (SOAR): Delegar tareas repetitivas en máquinas para que el talento humano se concentre en investigar amenazas complejas.

¿Cuáles son los pasos prácticos y KPIs para optimizar el TCO de la seguridad y convertir la preparación ante amenazas en una ventaja competitiva?

La resiliencia digital debe ser económicamente sostenible. Racionalizar su ecosistema de herramientas permite reducir el TCO, eliminando solapamientos funcionales y destinando la inversión a capacidades de respuesta que hayan sido probadas en entornos de estrés real.

La implementación de Clean Rooms ante el ransomware

En los ataques de cifrado actuales, los backups tradicionales suelen estar comprometidos mucho antes de la ejecución del ataque final. Como especialista, he comprobado que una herramienta sin un proceso robusto detrás es solo ruido caro; por ello, la estrategia de recuperación debe incluir Clean Rooms.

En incidentes recientes, hemos visto cómo restauraciones apresuradas reintroducían mecanismos de persistencia, obligando a repetir el proceso completo de contención.

Las Clean Rooms son entornos aislados donde se realiza un análisis forense exhaustivo de sus datos antes de reintegrarlos en la red productiva, garantizando que no restaure artefactos de persistencia que reactiven el ataque.

Contar con una infraestructura monitorizada con métricas auditables es su mejor argumento para negociar a la baja las primas de ciberseguros. Los KPI que su directiva debe vigilar son:

  1. MTTD: Detectar la intrusión antes de que toquen el dato crítico.
  2. MTTR: Contener el impacto en minutos para minimizar pérdidas.
  3. Resiliencia de Backup: Tiempo certificado para la restauración completa de servicios.

La verdadera competitividad emana de su capacidad para operar bajo presión cuando el entorno digital se vuelve hostil. Nuestra experiencia demuestra que las organizaciones que ensayan estos escenarios antes de sufrir un incidente real, reducen de forma drástica el impacto operativo y reputacional.

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