La digitalización, unida a la facilidad de acceso y el creciente uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para ejecutar ciberataques, sigue marcando de manera notable la actividad delictiva en este ámbito. Sin embargo, el panorama general en nuestro país arroja un cambio de tendencia: la frecuencia de los ataques tradicionales ha bajado. De hecho, en España, solo el 38% de las organizaciones españolas ha experimentado ataques exitosos en 2026 (una notable disminución en comparación con el año anterior), mientras que un destacado 62% registró cero incidentes, según el Informe de Ciberpreparación 2026, elaborado por Hiscox, aseguradora internacional que ofrece productos innovadores y especializados para empresas y profesionales.
No obstante, frente a estas cifras, aunque parezca una buena noticia que hayan bajado los ciberataques, no hay que bajar la guardia. Al analizar en detalle el volumen de incidentes sufridos en los últimos doce meses, las cifras confirman esta estabilización de la frecuencia. Concretamente, el 35% de las empresas hizo frente a entre uno y diez incidentes, y apenas un 3% sufrió entre once y veinte ataques.
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De la privacidad a la continuidad del negocio
La comparativa interanual es clara: en 2025, el mayor riesgo empresarial se centraba casi en exclusiva en la privacidad, liderando el ranking de preocupaciones que los datos de la empresa se vieran comprometidos (39%) y la incapacidad de proteger los datos de los clientes (37%). Sin embargo, en 2026, la preocupación ha dado un giro radical, dejando de lado la privacidad de los datos para convertirse en un temor puramente operativo y enfocado en la reputación de la marca.
La frecuencia de los ciberataques desciende respecto al año anterior, logrando que solo el 38% de las empresas se vea afectada en el último año
Este cambio se evidencia al observar los riesgos empresariales que más preocupan actualmente. Al elegir sus mayores temores en 2026, el tiempo de inactividad operativo o la interrupción del negocio domina el escenario al ser señalado por la mitad de las empresas (50%). A este le sigue el daño reputacional y la pérdida de confianza con un 48%, y el 43% destaca las interrupciones en la cadena de suministro o incidentes derivados de terceros.
En este nuevo marco de inquietudes, los riesgos de seguridad introducidos por la IA irrumpen con fuerza y preocupan al 40% de los directivos, superando a los requisitos de cumplimiento normativo (37%), el fraude o delito financiero (29%) y la incertidumbre económica (28%). De manera llamativa, las brechas de datos han caído a la última posición de esta lista, alertando solo al 25% de las organizaciones.
La inactividad operativa, la amenaza número uno
Esta mentalidad orientada a la supervivencia operativa se confirma rotundamente cuando se exige a las compañías destacar su principal riesgo empresarial único. El 16% señala directamente el tiempo de inactividad operativo como su amenaza número uno, seguido en un empate por el daño reputacional (15%) y las interrupciones en la cadena de suministro (15%). Más atrás quedan el cumplimiento normativo y los riesgos vinculados a la IA, ambos con un 13%, relegando a los últimos puestos de urgencia a la incertidumbre económica (10%), el fraude y delito financiero (9%), y las temidas brechas de datos (9%).
El impacto financiero: el coste real de un ataque
Esta preocupación por la interrupción del negocio está directamente vinculada al impacto económico que supone sufrir un incidente, un factor determinante que subraya la necesidad de contar con respaldo asegurador. Según el informe, casi la mitad de las empresas que sufrieron ataques (49%) asumió un coste económico directo de menos de 10.000 euros en 2026. Sin embargo, el impacto puede escalar rápidamente: el 18% enfrentó gastos de entre 10.000 y 25.000 euros, un 12% de entre 25.000 y 50.000 euros, y un 8% desembolsó entre 50.000 y 100.000 euros. Las cifras más severas muestran que un 4% de las organizaciones tuvo costes de entre 100.000 y 250.000 euros, un 2% entre 250.000 y 500.000 euros, y otro 4% llegó a sufrir pérdidas de entre 500.000 euros y un millón. Ninguna empresa (0%) reportó costes superiores al millón de euros, y tan solo un 1% indicó no haber sufrido un impacto financiero medible.
Metodología
Este proyecto, llevado a cabo por Hiscox en colaboración con la consultora Wakefield Research, se ha desarrollado mediante entrevistas a una muestra de 6.800 profesionales en 10 mercados, incluido España.
Los encuestados trabajan en empresas con menos de 250 empleados. En las organizaciones con menos de 50 empleados, se tuvo en cuenta a propietarios, responsables principales o socios; en las empresas con entre 50 y 249 empleados, se tuvo en cuenta a directores de sistemas de información (CIO), directores de seguridad de la información (CISO), directores de seguridad y directores de TI.
El trabajo de campo se llevó a cabo entre el 5 y el 17 de junio de 2026, mediante invitación por correo electrónico y un cuestionario en línea. Este informe se publicó por primera vez en 2016.








