DDN es una compañía de origen brasileño especializada en la gestión integral del workspace corporativo que ha consolidado su presencia internacional tras su expansión desde América Latina hacia Europa. Fundada en 2002, la empresa ha convertido a Madrid en su principal hub operativo para Europa, Asia y África, desde donde coordina desarrollo tecnológico, soporte y estrategia global. Con una propuesta que combina software, orquestación de dispositivos y un fuerte componente de sostenibilidad —incluida la compensación de huella de carbono mediante activos forestales propios—, DDN se posiciona como un actor diferencial en el sector tecnológico, especialmente en entornos críticos como sanidad, banca y administración pública. Hablamos con su CEO, Richard Shulze.
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Para situar a la empresa ante el lector, ¿qué es DDN. cuál es el origen de su nombre y cuáles son sus señas de identidad?
DDN significa ‘Núcleo de Desarrollo Digital’. Es una empresa fundada en 2002 que nació en el sur de Brasil y que hoy opera en más de 43 países. Desde Madrid prestamos servicio a toda Europa, Asia y África.
La expansión internacional comenzó en 2008 hacia Europa y América. Actualmente somos la única empresa brasileña de desarrollo tecnológico con una implantación consolidada y exitosa en el viejo continente.
Nuestra principal seña de identidad es que, además de ser una empresa de software, somos una compañía totalmente orientada a la sostenibilidad. Disponemos de más de 60 millones de metros cuadrados de plantaciones de pino en terrenos propios y más de 30 personas dedicadas exclusivamente al mantenimiento de esas áreas. Esto nos permite compensar la huella de carbono de nuestros clientes sin depender de terceros.
El componente de sostenibilidad parece muy ligado a vuestra identidad. ¿Tiene relación con la cultura del fundador?
Totalmente. Nuestra cultura viene del campo. Somos personas acostumbradas a desconectar en fincas, trabajando con tractores, caballos o ganado. Ahí es donde surgen muchas de las ideas y donde liberamos estrés. De hecho, esa filosofía también se ha trasladado a España. Ya hemos adquirido terrenos y una finca en Cuenca, en Poyatos. Somos gente del campo trabajando en tecnología.
Tecnológicamente hablando, ¿cómo definiríais vuestra actividad?
Somos una empresa de software especializada en la gestión integral del workspace corporativo. Gestionamos toda la infraestructura asociada al puesto de trabajo: impresoras, consumibles, ordenadores, dispositivos y ahora también soluciones térmicas para impresión de etiquetas.
Nuestro objetivo es anticiparnos a los problemas para evitar paradas de producción o incidencias operativas. Por ejemplo, una línea de producción puede detenerse simplemente por falta de consumibles o etiquetas térmicas. Nosotros gestionamos toda esa cadena.
Controlamos el ciclo de vida de los equipos, analizamos si están infrautilizados, monitorizamos consumibles y garantizamos continuidad operativa.

La expansión en Europa comenzó a través de Portugal. ¿Por qué elegisteis esa vía de entrada?
Portugal nos sirvió para entender el mercado europeo. En Latinoamérica ya éramos líderes, pero históricamente muchas empresas brasileñas consideraban muy difícil entrar en Europa.
Por eso decidimos tomarnos tiempo para conocer el mercado antes de expandirnos. Llegamos a Portugal en 2008, abrimos operación allí en 2009 y en 2013 desembarcamos en España tras cerrar un gran acuerdo con un distribuidor vinculado a Telefónica.
Tardamos entre tres y cuatro años en adaptar nuestra cultura empresarial al mercado europeo. Muchas compañías intentan vender rápidamente sin entender cómo funciona Europa. Nosotros hicimos lo contrario: primero aprendimos el mercado y luego crecimos.
¿España se ha convertido en vuestro principal centro operativo?
Sí. España es hoy nuestro principal centro de entrenamiento global. Madrid funciona como hub internacional y nos permite centralizar operaciones por conectividad aérea y logística. Desde España dirigimos desarrollo, soporte técnico y soporte comercial para Europa, Asia y África.
¿Qué planes de crecimiento tenéis en España?
Hace un año creamos aquí el primer centro global de formación de la empresa. Ya han venido profesionales de Japón, India, Inglaterra, Alemania u Holanda. Ahora también comenzará a venir personal desde Brasil y Latinoamérica para formarse en España. Actualmente tenemos unas 20 personas en Alcobendas, además de equipos distribuidos por Italia, Inglaterra, Holanda o India, y queremos seguir creciendo desde aquí.
¿Dónde veis más oportunidades dentro del mercado español?
Somos líderes especialmente en sanidad, administraciones públicas y banca. Ahora queremos crecer más dentro de la empresa privada.Más del 80% de nuestros clientes son grandes corporaciones o gobiernos.
¿Tenéis competencia directa?
Tenemos unos 37 competidores, pero ninguno cubre todo lo que hacemos nosotros. Cada competidor suele especializarse en una parte concreta. En cambio, nosotros ofrecemos una plataforma unificada. Lo que normalmente obliga a contratar cuatro empresas distintas, nosotros lo hacemos desde una única solución.
Eso es lo que nos ha permitido posicionarnos muy fuerte en sectores como sanidad, banca o ministerios, donde la seguridad y la integración son fundamentales.
¿Qué diferencias habéis detectado entre el mercado latinoamericano y el europeo?
En Latinoamérica los proyectos suelen buscar retorno muy rápido. Aquí aprendimos a trabajar a largo plazo. Ese fue uno de los principales cambios culturales que tuvimos que asumir. Aguantamos años invirtiendo antes de obtener resultados, y eso fue clave para consolidarnos.
Muchas empresas latinoamericanas llegan a Europa, permanecen dos o tres años y si no obtienen beneficios inmediatos se marchan. Nosotros llevamos ya 18 años en Europa y hemos invertido de forma permanente: oficinas, infraestructura y patrimonio propio.
¿El hecho de ser una empresa brasileña fue inicialmente un obstáculo?
Al principio sí existía cierta percepción asociada a la temporalidad de muchas empresas latinoamericanas. De hecho, un directivo llegó a decirnos: “Si fuerais una empresa americana o australiana cerraría el acuerdo inmediatamente, pero sois brasileños”. Ahí entendimos que el problema no era tecnológico, sino de confianza y permanencia.
Por eso apostamos por una implantación sólida y autónoma. Hoy la operación europea funciona con independencia de la matriz brasileña y con cultura local adaptada al mercado europeo.
Comentabas que el desarrollo tecnológico se lidera desde España.
Sí. Aunque contamos con más de 600 desarrolladores en Brasil, toda la estrategia tecnológica, arquitectura de producto y roadmap se define desde España. Aquí diseñamos las soluciones y el desarrollo se ejecuta en América. Eso ha generado un efecto muy positivo: la tecnología que desarrollamos para Europa acaba elevando el nivel tecnológico de toda Latinoamérica.
¿Qué papel juega actualmente la inteligencia artificial dentro de vuestra tecnología?
La estamos utilizando sobre todo para generación de información ejecutiva y automatización de análisis. Por ejemplo, un director puede pedir una evaluación completa de la salud de su parque tecnológico. Antes necesitábamos múltiples informes y dashboards separados; ahora la IA ayuda a consolidar y generar diagnósticos. Pero todavía es necesario un experto humano detrás. La IA falla en determinadas interpretaciones y no podemos depender al 100%.
Se habla mucho del posible “SaaS Apocalipsis”, es decir, que la IA termine sustituyendo parte del software tradicional. ¿Lo veis como una amenaza?
No, porque nosotros interactuamos directamente con hardware y firmware de fabricantes. Para desarrollar nuestras soluciones trabajamos con documentación técnica confidencial de fabricantes, y por contrato no podemos introducir esa información en sistemas de IA. Actualmente utilizamos IA aproximadamente en un 60% del desarrollo, pero el otro 40% sigue dependiendo de ingenieros especializados. La IA no puede desarrollar por sí sola software embebido para dispositivos o integraciones complejas de hardware.
Mencionabas también la movilidad y la gestión de dispositivos móviles…
Sí, aunque nuestro enfoque es diferente al de plataformas MDM tradicionales. Los sistemas MDM suelen ser muy complejos y llenos de funcionalidades que muchas empresas no utilizan. Nosotros aplicamos una filosofía 80/20: ofrecer el 20% de funcionalidades que realmente cubren el 80% de las necesidades del mercado. Eso nos permite ofrecer soluciones más sencillas, eficientes y económicas.
El hardware sigue siendo imprescindible. Llevamos más de veinte años escuchando que la impresión va a desaparecer y no ha ocurrido
RICHARD SHULZE, DDN

¿Cómo ves el futuro del workspace digital?
El hardware sigue siendo imprescindible. Llevamos más de veinte años escuchando que la impresión va a desaparecer y no ha ocurrido. Hemos implantado proyectos de “oficina sin papel” donde incluso aumentó el volumen de impresión porque las personas seguían necesitando revisar documentos físicamente dentro de los nuevos workflows digitales. Nuestra tecnología precisamente ayuda a racionalizar y optimizar esos procesos.
¿Las crisis económicas os benefician como empresa?
Sí. Nuestro mayor crecimiento siempre llegó en periodos de crisis: 2008, 2013, 2018 e incluso durante la pandemia. ¿Por qué? Porque en esos momentos las empresas necesitan reducir costes, optimizar activos y mejorar control y seguridad.
Durante la pandemia, con el auge del teletrabajo, crecimos mucho porque las organizaciones necesitaban gestionar y securizar todos esos entornos distribuidos.
¿Hacia dónde se dirige el futuro de DDN?
Queremos seguir siendo reconocidos por la excelencia del soporte técnico y la cercanía con el cliente. No queremos ser vistos como un proveedor más, sino como un compañero de trabajo estratégico para nuestros clientes. Muchos clientes cambian otros servicios, pero mantienen nuestra solución precisamente por el nivel de soporte y acompañamiento.










