¿Cómo serán nuestras vidas en 2025?

No cuesta nada aventurarse a imaginar cómo será el mundo dentro de 15 años, qué estaremos haciendo y en qué medida los nuevos inventos y la ciencia habrán cambiado nuestras vidas.

Publicado el 27 Jul 2010

Sin duda alguna, 15 años no son pocos, sobre todo si nos referimos al XV aniversario de una publicación especializada como lo es Computing. Pero igual o incluso más interesante desde mi punto de vista, es aventurarse a imaginar cómo será el mundo dentro de 15 años, qué estaremos haciendo y en qué medida los nuevos inventos y la ciencia habrán cambiado nuestras vidas. Por supuesto, todo son suposiciones y conjeturas, pero con la ayuda de algunos expertos en la materia podemos al menos soñar con un destino casi inmediato.

Al investigar un poco sobre las predicciones, me llamó la atención comprobar que, en la mayoría de los casos, el optimismo reina de cara al futuro, aún a pesar del cambio climático y otras catástrofes naturales con las que nos estamos teniendo que enfrentar ahora; lo que resulta, como poco, alentador y esperanzador. De acuerdo con el gurú inglés Ray Hammond, autor del libro ‘The World in 2030”, cuando yo tenga poco más de 40 años, podré ser testigo de una auténtica revolución en computación, salud, comunicaciones y bienestar, en la forma de viajar y por supuesto, la robótica, lo que causarán una ruptura sin precedentes y cambiarán radicalmente la evolución humana. Y es que para ese entonces, existirá un superordenador que nos habrá igualado en inteligencia. Pero hay mucho más: debido a la naturaleza exponencial del desarrollo tecnológico, se espera que no dentro de muchos más años contemos con la inestimable colaboración de computadoras que vayan duplicando y triplicando la inteligencia humana. Parece que las películas que hoy nos parecen pura ciencia ficción, como ‘Yo Robot’ o ‘Inteligencia Artificial’ se convertirán en realidad. No obstante, Hammond advierte de los inconvenientes que esto podría causar, ya que “tenemos que empezar a reflexionar en serio sobre las implicaciones de crear máquinas conscientes que incluso podrían llegar a tener autonomía propia”.
Las telecomunicaciones, por su parte, también condicionarán nuestras vidas, aún más de lo que lo están haciendo ahora. Viviremos así en un mundo en el que en vez de tener un teléfono móvil en el bolsillo, llevaremos implantes nanotecnológicos bajo la piel conectados a nuestro cerebro, con los que podremos comunicarnos y conectarnos a Internet, entre otras cosas. Y ya en el campo de la salud, todos podremos llegar a viejos aparentando tener muchos menos años, porque la investigación genética llegará a sus niveles más altos, al menos en los países más avanzados. Podremos además tener hijos casi a la carta para que sean más listos, sanos y guapos.
Ante este escenario, resulta inevitable cuestionarse si estamos preparados para asumir tantos cambios. En mi opinión, nos guste o no, todo apunta a que así será, porque al fin y al cabo, la humanidad siempre ha conseguido evolucionar y adaptarse a los nuevos cambios y circunstancias; a los nuevos inventos y avances, desde el descubrimiento del fuego a la aparición de la imprenta, la televisión, Internet… hasta un largo etcétera. Pero todas las innovaciones conllevan, como es lógico, muchísima responsabilidad para saber hacer un uso de esas nuevas tecnologías que resulte beneficioso para todos. Y ahí está la complejidad y el verdadero reto de saber aprovecharse de los avances para corregir errores del pasado. Sin embargo, yo estoy expectante, e incluso creo que también preparada para vivir lo que nos esperará dentro de 15 años. Y me gustaría que Computing siguiera dando buena cuenta de ello.

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Lucía Bonilla

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