OpiniónMercado TI

Así serán las TI durante lo que queda de año… y más adelante

Por Israel Serrano, Country Manager de Infinidat Iberia.

Israel Serrano, Country Manager de Infinidat Iberia.
Israel Serrano, Country Manager de Infinidat Iberia.

Sin duda, lo que resta de 2020 va a ser un desafío, y el sector TIC no va a ser una excepción. De hecho, consultoras como Gartner han emitido recientemente nuevos datos reduciendo significativamente sus previsiones, ya que la pandemia continúa afectando a las principales regiones del mundo. Si en enero la consultora preveía que el gasto en TI a nivel mundial pasaría de 3.800 millones en 2019 a 3.900 en 2020, ahora considera que podría experimentar un decrecimiento del 8%. En España, IDC augura un crecimiento, pero hace unos meses lo reducía hasta solo un 0,9%, un punto porcentual inferior al crecimiento del 1,9% que esperaba en enero. Y las cosas, desde entonces, no parecen haber mejorado.

Se avecina una ‘época de frío’

La economía se encuentra en un estado de incertidumbre. España, Europa y otras regiones de todo el mundo están iniciando la desescalada, pero muchas industrias todavía sufren, ya sea porque pertenecen a sectores regulados o porque la demanda en su sector se ha visto afectada por la crisis. Si bien en algunos segmentos se aprecia un aumento en el gasto en TI, principalmente en infraestructuras y equipamiento para el teletrabajo, es una ‘burbuja’ temporal en la que no hay que confiar en exceso. La realidad es que la mayoría de los CFO probablemente reducirán o congelarán los presupuestos, como por ejemplo de consolidación de infraestructuras.

En almacenamiento, lo lógico es que las organizaciones implementen un enfoque escalonado: las aplicaciones críticas implementadas sobre infraestructuras de alto coste que aporten los niveles necesarios de disponibilidad y rendimiento, mientras que las menos importantes se asentarán sobre infraestructuras de menor coste.

Hay que cambiar el enfoque en lo que respecta a la adquisición y consumo de infraestructuras de almacenamiento, y esto no tiene por qué significar necesariamente ir a la nube con todo

Decisiones peligrosas Dando por supuesto que estos criterios de austeridad son los adecuados, el deseo de ahorrar y centrarse en lo crítico puede convertir los procesos de procurement en un problema, por la toma de decisiones que pueden ser arriesgadas a largo plazo, porque se optará por adquirir soluciones puntuales en lugar de planificar a medio y largo plazo. Un enfoque ‘por capas’ que puede llevar a la empresa décadas atrás con un escenario de ‘silos’ tecnológicos y multitud de sistemas.

La solución

Para tener éxito en lo que resta de 2020 y prepararse para los tiempos que se avecinan, uno de los primeros pasos debería ser cambiar el enfoque en lo que respecta a la adquisición y consumo de infraestructuras de almacenamiento. Y esto no tiene por qué significar necesariamente ir a la nube con todo. Si bien la nube permite el acceso a infraestructuras al instante sin tener que pasar por procesos de procurement, el coste será mayor y además computará como gasto operativo (Opex). Muchas organizaciones seguirán decantándose por invertir en capital (Capex), que permite optimizar los activos del negocio. Y es que el gasto en la nube puede suponer entre 2 y 6 veces más que el gasto en centros de datos locales.

La solución puede estar en la combinación de ambos modelos. De hecho, como sabemos, muchas empresas ejecutan sistemas híbridos, pero, dado que la nube privada es menos costosa y permite la integración de Capex u Opex de acuerdo con las necesidades, existe una gran oportunidad de ahorro y eficiencia, pero siempre que la organización pueda contar con la flexibilidad característica de la nube pública.

En resumen, la flexibilidad es un objetivo que los proveedores habrán de cumplir a partir de ahora, ya que las empresas necesitarán cada vez más poder adquirir infraestructura a corto plazo con la capacidad de cambiar el modelo de consumo en cualquier momento. El cuello de botella está ahora en el almacenamiento, y las organizaciones que no puedan introducir flexibilidad en sus sistemas de almacenamiento tendrán que pagar un alto precio para migrar a la nube por falta de alternativas.

Computing 795